¡¡BASTA YA, DE MERITOCRACIA FALSA E INSOLIDARIA!! (3)

Publicado en por VIENTOS NUEVOS

 CAPÍTULO 3º : Productividad, Competitividad, y Exportación

He intentado en los dos capítulos anteriores desnudar la falsedad que quiere inculcarnos el capitalismo con los emprendedores y los empresarios, a los que les da honores de sustentadores del progreso, poniéndolos como ejemplo de salvadores y bienhechores de la humanidad.

LA PRODUCTIVIDAD

En este último capítulo  quiero hacer una denuncia de las consecuencias que para la humanidad tiene el resultado de los dos anteriores, el capitalismo quiere preñar el sistema con esos engendros, para que una vez nacidos desempeñen la labor para la que los han  programado, esta labor no es otra que la de ejercer de capataces sangrientos con la misión de producir obsesivamente, ¡¡producir, producir, malditos!!, ¡¡no sois competitivos!!, este es su esquema mental.

Pues bien...para mí la productividad, la competitividad y la exportación son tres de los pilares básicos en los que se sustenta el capitalismo y por ende la explotación de la ciudadanía, ni hace falta la superproductividad, ni hace falta la competitividad, ni mucho menos la exportación obsesiva.

Volvamos al planeta Tierra ll que dejamos en el cuento , aquí vimos perfectamente como una sociedad maravillosamente estructurada se fue al garete debido a la ambición de un empresario al que podríamos llamar primer capitalista de la tierra ll,  llevó la desgracia a una provincia a la que dejó arruinada por culpa de su superproductividad, él echó la primera semilla para convertir su planeta en lo que hoy es el nuestro.

¿Habríamos llegado aquí si se hubiese encarcelado al primer capitalista y despojado de toda su fortuna? Estrechando la vigilancia las autoridades, para que la otra provincia no se arruinara, ¿o enseñando en las escuelas que los comportamientos antisociales para la colectividad son reprobables y antiéticos? ¿o quizás una combinación de los dos?. yo creo que no se habría llegado.

Pero ya estamos aquí, y ahora ¿Qué solución tiene?, a mí se me antoja como muy fácil en lo teórico, costoso en el tiempo para realizarlo, e imprescindible si queremos que haya futuro, porque los BÁRBAROS DE TURNO ya están velando armas, en mis artículos para la refundación de la política ya he dejado mi punto de vista de cómo se podría empezar a trabajar, pero aquí solo quiero dar mi razonamiento de cómo no es necesaria ni la productividad, ni la competitividad ni la exportación desaforada, ¿a que suena a burrada en los tiempos que corren?. Con todos los políticos pidiéndonos más productividad y mas competitividad.

Volvamos al cuento, si ya estaban cubiertas las necesidades de toda la nación con las dos fábricas existentes ¿para qué hacía falta aumentar la productividad?, Yo se lo digo.

1-   para que el cabrón (adj. coloq. Dicho de una persona, de un animal o de una cosa: Que hace malas pasadas o resulta molesto) de turno se haga muy rico dejando en la indigencia a un montón de gente haciéndose dueño y señor del mercado de la tornillería y por ende de su provincia.

2-   Una vez conseguido esto, con el excedente de dinero abrir otra fábrica en otra provincia distinta y de otra actividad diferente, reclamando la mano de obra que pululaba buscando trabajo de los que dejó en el paro de la otra fábrica, dispuestos a trabajar por la mitad de sueldo con tal de trabajar, (dos pájaros de un tiro) nueva fábrica con obreros a mitad de precio.

3-   Una vez conocido el personaje y su inventiva para aumentar la productividad, no es difícil deducir que pronto cerraría las fábricas de otros sectores y de otras provincias hasta que poco a poco imponga su ley en todo el país. (¿y los políticos, como no pusieron remedio al desmán?), ya saben… por lo de la simbiosis.

Una vez expuesto el argumento, la respuesta se la dejo a ustedes, ¿es necesaria la superproductividad?,

Ahora ya no queda más que rodearse de buenos y eficientes emprendedores y empresarios, exportar la genial idea a las provincias de otros países y miel sobre hojuelas, a dar reportajes de lo mal que lo pasan en el cuerno de África y otros lares para que los ciudadanos se distraigan compadeciéndose de sus habitantes y creen ONGs, para que no piensen demasiado, y caigan en la cuenta de que los que necesitarán pronto las ONGs serán ellos, o de porque tienen que existir las ONGs cuando en nuestras fábricas superproductivas  producimos el doble de alimentos de los necesarios, y los tiramos a la basura en vez de llevar el excedente al cuerno de África.

LA COMPETITIVIDAD

 Nace como herramienta de represión, no tiene ningún vínculo con la superproductividad, esta última muere en sí misma en el mismo momento que estamos saturados de todo, es en ese momento cuando la ambición desmedida saca sus armas,  blande lo de la competitividad y se dice… “si no necesito producir más ¿cómo gano más dinero?..y zas.. saca lo de la competitividad” como arma de represión.

Veamos la dinámica de cómo ganar más dinero sin tener que aumentar la productividad más porque no hay mercado, ¿a que ya lo saben?

No hace falta ser muy ducho en el arte de las matemáticas, muy sencillo, ¿cuántos obreros tengo aquí?  “X”, ¿si los dejo en la mitad que me queda? , pues la mitad de sueldos, ¿y como llego a la misma producción?, “chupao” les exijo “competitividad”,  les hago trabajar el doble o una combinación del doble de esfuerzo o el doble de horas, ¿y si protestan? Jajajajajajaja…….les llevo a la sala de proyecciones y les digo ¿veis lo que les pasó a estos? Por no ser competitivos.

Aquí la pregunta que tendríamos que hacernos no es la de si es necesarias la competitividad, aquí ya hay que preguntarse ¿hasta cuándo vamos a soportar esto?. 

Y FINALMENTE LA EXPORTACIÓN

¡¡Madre mía la exportación!!, no creo que exista una palabra en la jerga de la humanidad, que contenga tanta maldad ni le haya hecho tanto daño a la ciudadanía mundial que la de “Exportación”, yo particularmente creo que es una de las madres de todos los males.

Ya saben que a mí no me gusta retrotraerme muy atrás en la historia por lo del proceso evolutivo, pero permítanme la licencia de volver un poco atrás, cuando les hablé de los emprendedores y hacía alusión a los aventureros con el mandato de díos, quiero, para ilustrar como y que  se  empezó a exportar,  poner el ejemplo de Colón, esos antepasados de los que no me siento para nada orgulloso.

Estos personajes llegaron a una isla a la que bautizaron con  el nombre de “La Española” (faltaría más), clavaron el mástil en la playa y ya saben….el caso es que como en la película de rebelión a bordo, el tal Colón dejó un retén de 35 hombres más o menos, como guardianes de la conquista para la iglesia y la corona, parece ser que estos en vez de convivir armoniosamente con los hospitalarios nativos de la isla debieron de cometer tales desmanes que los nativos se los cepillaron a todos,  al llegar a la isla otra vez el grueso de los “exportadores de sueños” y no ver a sus compañeros pusieron la máquina del exterminio en marcha, mataron a casi todos los habitantes de la isla que por lo que cuentan las crónicas rondarían los 300.000, total, que poco tiempo después solo quedaban unos 30.000 que los dejarían digo yo para que les trabajen.

Entonces, ¿se puede considerar el vocablo “exportación” como un eufemismo?, totalmente, estos señores llevaban desde el principio sus aviesas intenciones muy claras, perfectamente armonizadas con arreglo a los principios de poder que se imponía en la época:

Primero-  Exportaban ideología religiosa, que era la que tenía prioridad, dios parece ser que les decía que había que llevar su palabra hasta los últimos confines de la tierra. Y el que no la acoja ya se sabe “polvo eres y en polvo te voy a convertir” y así se convirtieron en polvo prematuramente a muchos miles de nativos.

Segundo-  Exportaban imperialismo con el fin de quedarse con el territorio y con sus riquezas, ya saben…”todo lo que alcanza la vista es de mi señor y rey por la gracia de dios, amen”.

Dejo ya a esos pobres diablos porque bastante tenían con el momento de la evolución que les tocó vivir y vuelvo a nosotros, y resulta, que meditando, meditando, observo que ¡leches!, si no hemos avanzado nada, si ahora seguimos exportando igualito  que aquellos pobres diablos (Vietnan, Granada, Afganistán, Irak, Pakistan, Libia, Siria…..), tantos tratados de filosofía, tantos pensadores para ver que la humanidad no avanza nada, al final de tanto devanarme los sesos resulta que llego a la simpleza de que la culpa la tiene la exportación, ¿o no?.

Si es que no tienen más que seguir la estela de los tornillos del cuento, la exportación crea caos donde antes había armonía, crea desconcierto existencialista donde el proceso evolutivo del pensamiento vivía en concordancia con el pasar de los tiempos, y así un largo etc.

Les voy a poner un ejemplo de la irracionalidad de la exportación, el que se sienta ofendido que aguante su vela ideológica.

La historia de las religiones tienen casi todas un nexo común, todas dicen que su dios es el único y verdadero, o sea, que un contrasentido intelectual de tamaña envergadura, solo puede llevar a entrar en guerra, primero semántica, más tarde, propagandística, para finalmente terminar en guerra física, de  las de verdad, porque claro, unos quieren exportar su religión a otros lares donde habitan los infieles, que no quieren ni verlos por allí, y ya está el lio, cuando se agotan de luchar físicamente se empieza la guerra sucia, si tú me importas tu religión a mi territorio, yo exporto la mía al tuyo, con el resultado que todos conocemos, que le organizan tal empanada mental a la ciudadanía que algunos deciden dejar de pensar, y se acabó, que piensen ellos por mí, yo me limito a ir donde me digan y a vivir, ¿resultado?, yo no pienso contestar…..contéstese usted.

Y ahora viene el ejemplo: esta pregunta va dirigida a cualquiera que practique cualquier religión. ¿Qué le pasaría a sus principios teológicos, y a su cognitiva intelectual si después de vivir durante toda su vida abrazado a su religión “verdadera” por supuesto, un buen día aparece por el firmamento y con gran parafernalia alguien que demuestra que en lo que creen es falso, y les dice, miren esto, esta es la autentica verdad?

A mí me hace pensar que el desconcierto tendría que ser de una magnitud similar a la que tuvieron que sentir los nativos cuando Colón les exportó su religión.

Y aquí ya no hago ni pregunta, directamente afirmo que la convivencia no se puede basar en la exportación, si no en el intercambio justo  equitativo y armonioso de bienes, ideas y conocimientos.

 

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