LA GRAN “FALACIA” DE LA PRODUCTIVIDAD Y LA COMPETITIVIDAD

Publicado en por VIENTOS NUEVOS

Esta historia hay que situarla en un país imaginario llamado por ejemplo “Arcadia más o menos feliz”, y para leerlo cierren los ojos un momento (bueno.. imaginariamente, que si no, no leen), este país era poco más o menos como España de grande, pero con la particularidad que era el único país que existía en un planeta llamado Tierra ll, sus habitantes que a lo largo de su historia pasaron por calamidades atroces producidas por una casta dominante que los había esclavizado a todos durante siglos, en un momento de su historia decidieron revelarse, revertieron la situación y cogieron ellos las riendas del país.

Funcionaba de maravilla, nadie era muy, muy rico, pero tampoco nadie era pobre, la cultura era su bandera y la felicidad de sus habitantes el fin único de sus dirigentes, sus necesidades alimentarias estaban cubiertas porque producían los alimentos con el único fin de cubrir las necesidades de la población de una forma armoniosa y ecológicamente sostenible, el resto de sus necesidades las elaboraban en fabricas que solo producían lo que demandaban sus necesidades, su estructura económica era sencilla, se basaba en producir, distribuir y comercializar solo los productos que necesitaban, las fabricas y restos de estamentos del tejido económico tenían que absorber en el mercado laboral por ley a todos los jóvenes que se incorporaban al mercado de trabajo una vez terminados sus estudios, si no hacían falta se reducía la jornada laboral, para encajarlos a todos, o se les concedía un salario social hasta que ellos mismos encontrasen su ubicación.

Dentro del sistema productivo tenían dos regiones bastante alejadas la una de la otra, de unos 300.000 habitantes cada una, en las cuales estaban ubicadas dos fábricas que entre las dos fabricaban el 100% de las necesidades de tornillos del país, los vendían al mismo precio o muy similar se diversificaban bien los modelos de tornillos, las dos regiones vivían prácticamente de las dos fábricas, todo funcionaba de maravilla, los habitantes de las dos regiones vivían felices, relajados, desarrollando su existencia vital sin sobresaltos y disfrutando de sus amigos y vecinos.

Vamos, que todo funcionaba como nos gustaría que funcionase nuestra sociedad, hasta que un día pasó algo inesperado, el dueño de una de las fábricas cuando llegó al aparcamiento se fijó en un coche que estaba aparcado y a él le pareció precioso, era el último modelo del mercado automovilístico, y pensó que aunque estaba contento con el que tenía no le importaría tener otro como el del aparcamiento, pero como ya he dicho antes, no había gente muy rica y a él no le alcanzaba para tanto lujo.
Entonces se le ocurrió una idea genial, inventó una maquina que le aumentaba la producción de su fábrica el 100%, se puso a fabricar el doble de tornillos y dio órdenes a su red comercial para que se los ofrecieran bajo cuerda a los ferreteros con grandes descuentos. El éxito fue espectacular, vendía el doble, ganaba casi el doble y se compró el coche, la comarca seguía prácticamente igual, no se notó ningún aumento de riqueza, nada, porque el empresario guardaba el dinero que acumulaba en su casa fuera del mercado.

En un abrir y cerrar de ojos la otra fábrica que ya no tenía pedidos tuvo que cerrar, sus 300.000 habitantes sin trabajo y arruinados tuvieron que emigrar, dejaron una zona deprimida para siempre, perdieron su arraigo, la zona perdió su idiosincrasia (¿Algo así?), los políticos ¿relajaron? sus obligaciones y el resto de la historia ya se la imaginan, ya estaba sembrada la semilla….
Ahora abran los ojos, echen un vistazo a su alrededor, hagan un juego de buscar las coincidencias con el cuento…. y piensen qué le van a decir a los politicuchos que nos han traído a esta situación cuando nos hablen de que hay que aumentar la competitividad, bajarnos los sueldos y apretarnos el cinturón.

Yo por mi parte les voy a decir que se vayan con el cuento a otra parte, ¡¡que queremos cambiar de políticos!!

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