REFLEXIONES DE UN PARADO

Publicado en por VIENTOS NUEVOS

Esta mañana la ciudad está más triste que cualquier otro día, no sé, posiblemente la lluvia, o tal vez yo empiezo a ser presa de una profunda melancolía, quizás sea eso, porque otras veces con lluvia me parecía hasta más bonita, he recorrido sus calles tantas veces en estos últimos meses buscando trabajo sin resultado, que quizás haya terminado definitivamente por minar mi espíritu, no lose, el caso es que hoy no me encuentro con mucha moral para seguir haciéndolo, son las 11 de la mañana y tampoco puedo ir a casa antes de lo habitual, mi esposa lo detectaría y solo conseguiría agrandar su angustia.

Cuando me pregunta cada día si me ha salido algo, siempre la misma respuesta “creo que en un par de sitios tengo muchas posibilidades cariño”, por más entusiasmo que quiera poner en la respuesta solo consigo que se vaya a un rincón a llorar en silencio), así que prefiero deambular por la ciudad.

Paso por delante de un centro comercial al que solía acudir con mi familia, y no puedo resistir la tentación de entrar y sentarme en un banco en la zona común, viendo desde ahí la actividad de los comercios, se abre ante mí la autentica y cruda realidad, nada ha cambiado en mi entorno, ¡es mi circunstancia la que ha cambiado!, soy yo el que no tiene trabajo , soy yo el que lleva meses intentando encontrar un trabajo, soy yo el que no puede dar a su familia una vida digna ,¿pero como es posible? me pregunto, que le he hecho yo a la sociedad para merecer semejante humillación, yo que siempre he sido un ciudadano modélico, he sido un hijo normal, un estudiante eficiente, un trabajador cumplidor,(trabajando desde joven en la misma empresa hasta que un buen día, redujo la plantilla a la mitad ), un padre de familia decente, ¿Qué le debo al sistema, para que se lo cobre con tanta crueldad? ¡¡Eso es!!, crueldad, esa es la palabra, el sistema es cruel e injusto conmigo!.

Un poco menos melancólico por haber encontrado al culpable de mis penurias y viendo que la lluvia ha cesado, decido seguir mi paseo por la ciudad, en una esquina encuentro un tullido pidiendo limosna, mas adelante encuentro a otra persona más bien joven y en apariencia sano, haciendo lo mismo con un cartelito que decía: “NO TENGO TRABAJO POR FAVOR AYUDA TENGO HIJOS”, un escalofrió recorrió todo mi ser, por un segundo mi pensamiento no pudo evitar verme en su lugar, me acerqué a él, ¡hola! perdone mi atrevimiento, pero yo también estoy en su situación y me gustaría hacerle una pregunta, él me miró con desconfianza, en su mirada se notaba una mezcla entre tristeza y sumisión, ¿qué quieres saber? me espetó, ¿puedes dar de comer a tu familia así? le pregunté,.. muy bien no pero al menos no pasan demasiada hambre, respondió, y ¿no ha pensado nunca en cualquier otra salida?, volví a preguntarle, de repente su mirada se tornó más retadora , ¿qué si he pensado?, todos los días, no hay momento en el que no piense en ello, y solo veo una, ¡robar!, pero mis principios no me lo permiten, luego están mis hijos, ¡qué vergüenza sentirían si su padre fuera un ladrón!, casi sin ánimos para hacer una nueva pregunta le dije si ellos sabían lo que estaba haciendo, con los ojos lacrimosos me respondió que no y que cada día tiembla pensando que en algún momento se puedan enterar, no le molesto más le dije, ¡suerte!, lo mismo le digo señor, me respondió, y me alejé del lugar.

Encamino mis pasos a casa, los pasos son lentos, cortos, no así mi cerebro que se había convertido en una coctelera de pensamientos, por más que quiero ordenarlos un poco no puedo, pero hay una frase que constantemente me martillea el cerebro, “….pero mis principios no me lo permiten” esta frase, empieza a tener para mí un significado extraño, especial, pues salida de los labios de alguien que el sistema ha arrojado a pedir limosna no puede por menos que asombrarme, ¡y están las preguntas!, miles de preguntas, que mi cerebro intentaba ordenar sin conseguirlo, ¿porqué el sistema trata así a sus ciudadanos?, Por qué los lanza a la exclusión cuando no le sirven?, ¿Por qué tantos siglos de civilización y nada mejora?, ¿Quiénes son los culpables de que no mejore?, Quién hace que el sistema funcione siempre a favor de los poderosos?, ¿es posible cambiar el sistema?, ¿tiene el sistema en el siglo 21 algún flanco débil?, ¿permitiría el sistema capitalista que se ataquen esos flancos sin provocar un autentico caos exterminador?, ¿Quién controla el control de los ciudadanos?, prendería la mecha del nihilismo en un periodo razonable?, tiene alguna posibilidad de implantación masiva el nihilismo frente a las religiones tradicionales?.¿Qué podemos hacer que no se haya intentado ya?, ¿son las religiones el arma más poderosa del sistema?.

Por momentos mi mente se quedó en blanco, no podía articular pensamiento alguno, sin embargo la frase volvía “….mis principios no me lo permiten”,”…mis principios no me lo permiten”, (me viene a la memoria una obra de Dostoievski “Humillados y ofendidos”, donde algunos de sus personajes responden con bondad infinita ante el maltrato que la vida les depara), y yo me pregunto si esos “principios” son innatos , ¿o por el contrario estamos ante un estado de sumisión y postración intelectual, producto del adoctrinamiento al que la humanidad ha sido sometida desde los tiempos más ancestrales por las religiones y estamentos de poder?, (mas bien lo segundo), ¿y yo?, ¿seré así? ¿Llegaría como él a pedir limosna antes de robar?, increíble!, no consigo discernir ninguna respuesta, no sé si lo haría o no, tampoco sé si podría robar o no, y sin embargo mi pensamiento tiene muy claro que en esas circunstancias el robo está más que justificado, eso sí, el robo tiene que ser selectivo me digo.

Enfrascado en todos estos pensamientos, y en un acto mecánico me veo marcando el número de teléfono de un amigo con el que mantengo cierta relación y solemos charlar con alguna frecuencia desde los tiempos de la universidad y que ahora es profesor de ciencias políticas o algo así, Ángel que así se llama, me dijo que encantado le gustaría pasar un día charlando conmigo, así que sin más preámbulos quedamos para dentro de un par de días.
Ya estoy cerca de mi domicilio, así que para despejarme un poco la cabeza me acerco al bar que frecuento con los amigos, para charlar un rato antes de ir a casa, ¡lo mismo que todos los días estos últimos meses!, solo que hoy se ha despertado en mi un estado reflexivo, que quizás desde los tiempos de universidad no ocurría, ¡pero en fin..! Voy a distraerme un rato.

¿HABRÁ EN ESPAÑA 5 MILLONES DE PERSONAS REFLEXIONANDO ALGO PARACIDO?

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